• Federico Rojas

Empezar a discutir

Una vez que comienza, la eliminatoria no se detiene. Después de siete meses, el trayecto hacia Catar vuelve a marcar un punto fundamental para Venezuela, que ya se sacó la pava en noviembre y que ahora irá por un paso firme que le permita ponerse en carrera por el inagotable sueño mundialista.

Archivo Vinotinto

Mientras tecleo estos pensamientos, la selección está subiendo a La Paz, después de una semana de reconexión, con la misión de hacer de esta doble fecha, la más provechosa en lo que va del joven proceso que conduce Peseiro.


Tiempo de reencuentro. De retomar los hábitos activados durante las pocas reuniones que tuvieron desde octubre 2020.


En la planificación y práctica, se evidencia el orden y la disciplina del DT, más allá de que no hizo tanto fútbol con el grupo completo. El martes en Caracas y el miércoles en Santa Cruz fueron los trabajos más importantes.

Hubo tiempo para preparar el partido, algo que podemos debatir desde lo que siempre significó una doble fecha con viaje al altiplano. Claramente, el contexto afecta. Así que dejaremos el tema para el post partido.


Desde lo físico, recibí referencias positivas, aunque hay jugadores tocados. Unos con más actividad que otros, los citados llegaron con toda la temporada en la espalda.


En cuanto a la convocatoria, no soy de discutirla salvo que alguna ausencia y/o presencia me haga demasiado ruido, como por ejemplo que Bello, Ramírez o Hurtado no hayan integrado la lista, y sí lo haya hecho el novel Lacava, un muchacho bien conceptuado y que sigue en desarrollo, pero, ¿Realmente está para minutos en Bolivia?, o para enfrentar a Uruguay?


Antes, las ausencias. De las que Peseiro tuvo conocimiento con antelación.


No nos sobra como para no extrañar a Rondón, Herrera, Soteldo y Osorio, así como no ayudó la tardía incorporación de Savarino. De todas formas, del lamento no queda nada. En el equipo nacional se trata del ‘próximo hombre’. Soldado que cae, reserva que salta. Es lo que toca.


Aparte siempre quedan ángulos positivos, como la llegada de Machís, el retorno de Villanueva y de Rincón, ausente (por acumulación de amarillas) en la victoria contra Chile.


Dicho partido y el reacomodo de la selección para competencia oficial nos trae un escenario imaginable, lógico y coherente para Bolivia. Un 1-4-3-3 / 1-4-5-1 que nos presentaría un 11 titular parecido al que arrancó en el triunfo sobre la otrora Chile de Rueda, en Caracas.


Sin embargo, Peseiro está dispuesto a realizar varias modificaciones. Entre las ausencias y la exigencia de La Paz, en la planificación de Bolivia juega el siguiente partido con Uruguay. Pero primero viernes y después sábado.


En el arco, el debate persiste. La destacada continuidad de Graterol vs. Fariñez, apoderado de la posición y con estatus europeo. De concretarse el debut del guardameta del América de Cali, lo estaría haciendo contra Farías, a quien alguna vez de niño le dijo que atajaría en la absoluta.


En la derecha, Alexander González tendría número puesto, al menos por su prestación en la última doble fecha. Sin embargo, la data que manejo es que Rosales iniciaría de 4, como ante Brasil.


Así como Ángel y los tres del medio, con el mencionado regreso del capitán, junto a Cásseres Jr. y Moreno.

Luego, Savarino, Machís (Murillo u Otero) y Córdova o Aristeguieta en punta.


Entonces, nos faltaría clarificación respecto al otro central y a quién ocupará el lateral izquierdo. Dudas de costumbre desde hace tiempo en la selección. Además, de si, a Machís, le da para empezar la partida.


Para acompañar a Ángel en el centro de la zaga, creo que el indicado por presente, tiempo de trabajo en la semana y resto para la altura, sería Ferraresi que, además, ha demostrado que puede cumplir en cualquier posición del fondo.


Si bien Villanueva redondeó una solvente campaña con el Santa Clara portugués, no juega con el equipo nacional desde que contribuyó al empate sin goles con Brasil en la Copa América 2019, después vino la varicela, el aislamiento y una lesión en su pierna fuerte, que lo sacó de las cuatro fechas anteriores.


Para Bolivia, Peseiro apostaría por Chancellor.


En la izquierda, dada la última vez, Mago, como ante Chile y pese a la falta de minutos en su club.


El cumanés es de seria consideración del DT lusitano, que también ha probado con Rosales, Feltscher y Cumana, pero que con Villanueva parece tener la solución de este asunto.


Arriba, Machís no está en plenitud de condiciones físicas. Así que, por naturaleza, iría Murillo. Sino aprovechar la pegada de Otero, que no es riguroso en la marca.


Por Salomón, Peseiro ya empleó a Córdova, con Colombia y con Paraguay. Esa última vez anduvo más participativo y físico que contra los cafeteros. Tuvo una sola ocasión y cada tanto apoyó en la recuperación.


Si bien se sumó temprano a la concentración en Caracas, el calaboceño no ha visto minutos, en partido oficial, desde hace dos meses, y también presenta una molestia física.


En tanto que, Aristeguieta, tiene a favor la regularidad que logró en Mazatlán, aunque su relación con el gol no fue tan representativa en los últimos meses. A esta hora, debe ser el inicialista.


Josef Martínez y Jhonder Cádiz no se han estrenado en el ciclo y después de lo de Barranquilla o lo de los laterales de inicio contra Paraguay, no imagino a Peseiro experimentando en este otro caso particular.


En la previa del partido, solo tenemos certeza de lo transmitido por Peseiro y Rincón ante la prensa. Que, el compromiso y la convicción se recuperó con el último resultado, cuando Venezuela volvió a ser (www.fedevene.com/post/volviendo-a-ser) tras cero de nueve puntos. Ahora vuelve a tocar en el campo, con la evidente voluntad de los que están. Llegó el tiempo de empezar a discutir un cupo en el próximo mundial.

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