• Federico Rojas

Materán: “Para ser de selección hay que entregar todo”

Hace rato comenzó la transición generacional en la selección venezolana de baloncesto. Un camino lento que inició cuando se agotó el proceso de Néstor García, tras la AmeriCup de 2017.

José Materán / Archivo José Materán


En el camino, una clasificación a un mundial, con la misma generación de jugadores, solo que ahora, el quebrantado sistema de desarrollo se ha visto trastocado a partir de lo que exigió Fernando Duró como seleccionador nacional absoluto. Su injerencia se ha puesto de manifiesto desde la promoción de talento y la participación como capacitador dentro de la FVB.


Con el tiempo y antes de Duró, Anthony Pérez, Luis Carrillo, entre otros, fueron incorporados a citas relevantes. Después, cada uno hizo su camino acorde a las oportunidades, mientras explotó Michael Carrera y emergió José Materán, quienes han estado bajo la continua consideración del entrenador bonaerense.


Materán, oriundo de Barquisimeto, se enganchó desde la primera vez (octubre 2017) que lo llamó Duró y, además, desarrolló sus habilidades en el baloncesto argentino, con Bahía Basket, entre 2016 y 2019. Desde ahí, asiste continuamente a los asuntos de la selección de mayores.


“Esta continuidad ha sido producto del trabajo y esfuerzo que no he dejado de hacer, para mejorar mi físico y mi juego. Creo que al entender esto, que para ser de selección hay que entregar todo, he encontrado puertas abiertas para las convocatorias. Aún falta muchísimo”, considera el larense.


Y, sobre el entrenador del equipo nacional, Materán resalta que “de las cosas más exigentes que nos pide es, que lo dejemos todo en la defensa, que respetemos el plan de juego y, sobre todo, que seamos siempre jugadores profesionales. Tanto dentro, como fuera de la cancha”.


De chamito, se inició en el juego porque le impactó lo que vio de la extinta Liga Profesional de Baloncesto (LPB).


“Me comenzó a gustar desde que vi las finales por televisión, y luego le pedí a mi mamá que me llevara a practicar en algún lugar de Barquisimeto. Al día siguiente, me llevó a mi primer entrenamiento, en el (Gimnasio) Napoleón Rodríguez, con la escuela Cemasbal. Esa fue mi primera vez”, reveló.


Luego se puso serio, cuando le llegó un desafío que lo sacó del circuito barquisimetano al reto nacional.


“Hice el ‘clic’ alrededor de los 16-17 años. Tuve mi primer llamado a la selección nacional juvenil. Luego de eso fui a unos juegos nacionales y, después de ahí, se me abrieron las puertas con algunos equipos profesionales del país. Fue cuando decidí dedicarme al baloncesto por completo, guiado por mi madre, mi hermana menor y toda mi familia que siempre me apoyó en esa decisión”, se explayó quien empezó a profesionalizarse como jugador de Marinos de Anzoátegui, hace siete años.


Hoy en día, Materán se impulsa desde lo que le marca el juego, buscando que su empeño lo guie dentro de la senda del progreso.


“Me motiva el día a día. Levantarme a entrenar y mejorar, es el deseo a corto y largo plazo dentro de mi carrera. Construir, con el baloncesto, algo sólido para mí y mi familia. Lo tengo claro y es por lo que estoy trabajando. Enfocado, apuntando a jugar en Europa, en la Euroliga y de allí ver qué otro salto de calidad puedo dar”, manifiesta con ambición.


Para ello, el también ex jugador de la franquicia colombiana ‘Cimarrones del Chocó’ busca depurar varios aspectos de su juego.


“Tengo que evolucionar mucho en la defensa. Es algo que he venido trabajando y mejorando, pero que aún falta mucho. Ese es el sello de distinción de la selección nacional. También tengo que seguir puliendo mi mejor arma ofensiva, que es el tiro exterior, así como la parada y tiro de media”, detalló el ‘Guaro’, que ha emergido como otro de los talentos de renovación en la selección nacional.

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