• Federico Rojas

“Me enfoco en pensar en presente”


Agarró un segundo aire y recuperó terreno, para volver a la dualidad competitiva en club y selección. Alexander González, muestra su versión actual y renovada. Comprometido, dentro y fuera de la cancha.

Archivo Alexander González


Pasó un tiempo desde que Venezuela cerró su acontecida participación en Copa América y ahora, en frío, parece ser el momento propicio para retomar el tema selección y los asuntos concernientes a un futbolista que tenía tiempo buscando estabilidad. Algo que solo podía conseguir desde su talento, basado en el empeño, la decisión y el pensamiento constructivo, que son los pilares de Alexander González, el mismo que recorrió la capital haciendo infantiles, antes de abrirse paso hacia el profesionalismo con el Caracas FC.


Y como cada vez que le toca hablar, “Digo sinceramente lo que siento y puedo expresar”, aclaró de entrada el marcador de punta, ficha del Málaga CF desde diciembre de 2020 y con contrato hasta junio de 2022.


“El club me ofreció la oportunidad de volver a la selección, de olvidar lo de Rumania, de ayudarme en mi proyecto, de abrirme las puertas, para darle un hogar a mi familia. Necesito entregarme y vaciarme por el club el tiempo que esté”, remarcó el defensor de 28 años, que tuvo 14 días de vacaciones en Venezuela, antes de sumarse a la pretemporada del club español.


Esto, después de su destacado desempeño con la selección, en Eliminatoria y Copa, viendo minutos en los seis partidos que tuvo el equipo nacional entre ambas competencias.


“La selección ha sido por la responsabilidad y el compromiso que, a través de los años, me generó estar en la Copa. Había gente que decía: '¿Y éste de dónde es?', llevo 10 años en la selección. Lo que pasa es que no había tenido, entre comillas, ese protagonismo, o cantidad de partidos seguidos para que la gente me conociera. Eso me dio otra forma de ver el fútbol. Tengo una responsabilidad cada vez que entro al terreno de juego, que es apoyar y ayudar a mis compañeros a ganar un partido. Obviamente, uno no lo quiere hacer mal, ni se quiere equivocar y todos queremos ganar, pero hay tres resultados que van a depender del día y la concentración que tengas”, expuso.


En medio del asunto, el brote de Covid. Que desvirtuó cualquier planificación de Peseiro y que casi deja a Venezuela fuera de la competencia.


“(A Brasil) Fui vacunado y eso creo que fue lo que me salvó. Esquivé como loco […] Fue impresionante. Llegamos un viernes, nos hicieron las PCR, jugábamos el domingo contra Brasil. De repente (nos enteramos de) que teníamos varios (casos) positivo. Cuando fuimos a cenar, estábamos la mitad del equipo. El profe (Peseiro) lo tenía muy hermético. Empezaron que ‘Fulano’ y ‘Sutano’ dieron positivo y cuando vimos que estaban faltando compañeros, (nos preguntamos): ‘¿Qué vamos hacer ahora?’. El sábado, cuando supimos quiénes iban a venir, con Fernando (Aristeguieta) y todos empezamos a hablar del partido. Entendimos lo que estaba pasando, con preocupación por nuestros compañeros, pero ‘Tenemos que dar la cara mañana, vamos a intentar no hablar mucho de lo que está pasando, que ya después nos acomodaremos’. Y así fue”.


Dado el contexto, Venezuela, contra todo pronóstico, cumplió una recordable campaña y exprimió sus posibilidades clasificatorias a los cuartos de final, en un mano a mano con Perú.


“No nos salió tan mal. La gente que vino a sustituir a los que tenían Covid, la verdad que, excepcional. (Me siento) orgulloso y (es) admirable la cara que dieron, que es la cara que deberían dar todos los venezolanos, en cualquier deporte […] Hemos pasado un momento difícil y hemos salido adelante. Lo hemos hecho bien […] Lo que tuvo el profe (Peseiro) de hacer módulos en Venezuela. Fíjate que a lo de La Mantia y Adrián (Martínez), que juegan juntos y en línea de tres, le dio muy buen manejo. El míster los puso ahí y fue lo que nos hizo estar así, más allá del compromiso que tuvimos todos”, aseveró.


Aparte de lo que se vivió deportivamente, a González le hizo ruido que, en la opinión pública, la crítica fue desmedida.


“Hubo comentarios no tan positivos de lo que se venía. Quería involucrar a la gente para que se sintiera partícipe de esto. La imagen la dan algunos nombres, pero al final es Venezuela y la Vinotinto. Por eso necesitamos el apoyo positivo de todos, como la crítica después de Brasil, positiva y que nos hace crecer”, puntualizó.


Como también desarrolló su reflexión respecto a “Las criticas destructivas, que no nos llevan a ningún lado, ni nos resuelven un problema. No nos trae soluciones. Leí opiniones como: ‘Pero qué tanto hablan de Brasil, si perdieron 3 a 0’. La gente no sabe que fueron dos pelotas detenidas, contra una selección que venía de siete meses sin perder, que el único partido que perdió fue la final y la que nos sacó, Perú, llegó a semifinales. Ese paso de la gente con la selección, para lo que viene, es importante. Nosotros no hemos logrado tanto a nivel de selección y la gente siempre está esperando ese triunfo extra y el giro siempre es igual: ‘Se juega bien, pero no terminan de ganar nada’”.


El defensor, que jugó un partido en la histórica campaña 2011 de Copa América, redondeó el tema considerando que “(Ganar conlleva) un cúmulo de cosas que muchas veces la gente no interpreta. En Venezuela hablan todos de lo mismo y aparte es crítica destructiva, que luego repiten los niños que vienen creciendo. Escuchan y se van alimentando de eso. Personalmente deseo que se pueda cambiar. Con compañeros, lo he hablado. Es importante tener esa alimentación positiva hacia la selección, (sino) es como tirarle tierra a nuestro propio hogar, porque la selección es de todos. Le pertenece a cada quien, desde su lugar. A todos los venezolanos. Es importante inculcarle eso a la gente. Sobre todo, a los adultos, para la sana expresión de los niños que vienen creciendo”, enfatizó.


Cambiando de frente temático, el premundial pasado, para Rusia 2018, González lo inició con Sanvicente en el banquillo y luego sus presencias con Dudamel fueron intermitentes. El otrora seleccionador empleó a Víctor García con regularidad, emergió Ronald Hernández y González gozaba de minutos en el Huesca, pero su rendimiento no era óptimo.


“Mis últimos años en Huesca fueron buenos, pero inestables futbolísticamente. La selección es un premio al rendimiento en tu club y no estaba pasando por un buen momento. (Volver a) la selección, me daba esa bombona de oxígeno para inspirarme. Me dolió la Copa de Brasil 2019. Me marcó. Dije: ‘Ya pasó. No estoy en la lista. Le voy a dedicar tiempo a la familia y, de aquí pa’ lante, voy a volver a inspirarme. Necesito rendir, tanto en mi club, como en la selección, pero tengo que enfocarme en el ahora. En vez de (pensar que) hay eliminatorias dentro de tanto tiempo. Ahora es Málaga y mañana tengo un compromiso y, al día siguiente, entrenamiento. Eso me va a llevar de vuelta a la selección. De esa forma lo hice siempre, respetando a mis compañeros”, profundizó.


En Málaga fue donde pudo encontrar ese cauce natural, para recuperar terreno.


“El último año tuve un rendimiento aceptable, a pesar de mi tramo por Rumania. Creo que fui el lateral que más minutos había tenido, con altibajos, pero estuve constantemente jugando, iniciando o desde el banco. El Málaga me abrió la puerta para volver a la selección. A la que fui para pelear un puesto. Somos compañeros, pero todos queremos jugar y, al final, el rendimiento que tengas en la selección, te da la pauta a seguir. Contra Chile, entre comillas, había avisado que quería jugar. Quería estar antes, por la lesión que tuvo Roberto (Rosales). Ganamos, jugué y estuve bien. A partir de ahí se me quedó en la mente: ‘Partido como el de Chile, es como lo tengo que hacer y mucho más’. Gracias a las oportunidades y visión del cuerpo técnico. Entre lo negativo del Covid, lo positivo fue que terminé jugando casi todos los partidos”, analizó.


Con el entrenador portugués conectaron desde que inició el ciclo, a través de continuas comunicaciones. Cortas, pero al pie.


Al principio nos costaba entenderle. Pero es una persona muy humana. Cuando tiene conversaciones contigo, lo primero que hace es preguntarte por tu familia con nombre propio. ‘¿Qué tal estás?, ¿Todo bien?, he visto que estás jugando, entrenando’. Es corto, pero cálido en las llamadas y el trato. Ya le entendemos mucho mejor, y más, porque llevamos un año”, dijo quien asegura mirar mucho fútbol cuando está fuera de una cancha.


“Mis partidos, los miro mucho. Porque hay acciones que me marcan y me quedo pensando: ‘Aquí en vez de pasarla, tenía que haberle pegado. Aquí en vez de salir, tenía que haber aguantado’. Las acciones positivas me hacen entrar más en confianza y, las negativas, se me quedan marcadas, para saber lo que debí hacer. Antes no lo veía así, pero con la edad que tengo, lo veo y pienso mucho mejor. El juego (se trata) de decisiones rápidas. Te pasa algo y tienes que decidir al momento, con inteligencia”.


Después de la especial experiencia en Brasil, González se enfocó en un proyecto que tenía pendiente. Descontracturado, sin las presiones de vestir la camiseta nacional, pero con el mismo compromiso, como atleta y venezolano.


“Hace tiempo empecé a pensar en cómo podía ayudar a los jóvenes. De tantas cosas que me han pasado en el fútbol, he perdido dinero aquí y allá, así que decidí donar parte de la economía de mi familia y quise hacerlo yo mismo. Llegué al Caracas FC temprano y veía pasar a entrenar a mis referentes. Todos fuimos niños y los veía grande. A Rey, Vega, ‘Pájaro’ Vera, que jugaban en la Vinotinto, que han hecho historia y me saludaban. Incluso una vez, cuando jugaba en la escuela de fútbol sala, el ‘Lobo’ Guerra, que es mi ídolo, me regaló un par de tacos y me fui súper contento”, contó.


Alexander se presentó en cuatro escuelas, incluyendo Calasanz, Jachico y Junior Los Teques, donde dio sus primeros pasos con una pelota. Fue para un programa que incluyó una actividad práctica, reparto de equipación deportiva y una conversación con los pequeños, quienes lo ven como una inspiración.


“Fue fenomenal. Una experiencia increíble que quiero seguir y rodarla por todo el país […] Ver la cara de esos niños que te ven y capaz ni te conocen. Verlos tan firme e ilusionados. Esa cara de niño sano es lo mejor que existe. Con los golpes que te vas dando en la vida, aciertos y desaciertos, ya no confías tanto, etc., pero estos niños con esa mirada, (me dan) esa satisfacción. No pensé que iba a ser tan increíble. En la charla les dije: ‘Este material es para ustedes. Son los únicos responsables junto a los entrenadores, para que puedan usarlo y no se extravíe’. Le entregué a cada uno”, un material que obtuvo y distribuyó gracias al auspicio del Málaga y empresas de transporte y envíos hacia Venezuela.


Evolución evidente

González tiene su opinión formada sobre el desarrollo del jugador venezolano en los últimos 10 años.


“Esa demostración que hemos dado (en Brasil) […] con jugadores que prácticamente no han tenido experiencia afuera […] Nos dice que, en Venezuela, de verdad hay jugadores buenos. Eso de creernos nosotros mismos. Esa mentalidad de decir: ‘Somos Venezuela y aquí no van a venir a pasearnos’. No es una mantequilla jugarle a Venezuela. Contra Uruguay, (Diego) Godín le dijo a uno de mis compañeros: ‘Ustedes en el primer tiempo, nos respetaron mucho’. Y estamos hablando de una selección y un jugador que tienen un montón de historia […] En la Copa América lo viste. Esa mentalidad la han creado estos jugadores que han venido saliendo. Yangel, con el paso que ha dado. Tomás, con el paso que ha dado. Antes era Juan Arango, que jugaba en Mallorca y era capitán, pero no había otro. Ahora está Tomás, Soteldo, Josef, Savarino- Un venezolano dando guerra en Brasil. Eso se le va metiendo al jugador”.


Y repasando nombre por nombre, González tiene muy clara su apreciación, sobre el universo de futbolistas con talento de selección y clase internacional.


“Es impresionante. En los porteros siempre ha existido el buen feeling que tienen entre ellos. Graterol, que es un gato igual que Wuilker. Romo que debajo de los palos también. Te pones a desglosar y los centrales que hay. Es difícil. Igual que laterales derechos. Lateral izquierdo, con pinza. Imagínate de numero cinco. Tomás (Rincón), es un referente, pero ahí también está ‘El Brujo’ (José Andrés Martínez), Yangel (Herrera), (Junior) Moreno. Hay mucha gente y mucha competencia. Eso ha cambiado en estos 10 años. Antes eran dos por posición y, el que mejor estaba, era el que jugaba. Había un segundo, pero no más. Ahora el que mejor está, es el que juega, y el que mejor está, (también) es el que se sienta en el banco y tiene que esperar su oportunidad”.


Está iniciando su undécima temporada en Europa y una muy especial, dado que la puede empezar de cero en un lugar dónde ha podido afianzarse. Tanto él, dentro de la disciplina malagueña, como su señora e hijos, en la localidad del sur de España.


“Siento mucha estabilidad. Salí (de Venezuela) a los 19 años. Ahora, a los 28, no me cuesta moverme. Es decir, (si me dicen) ‘Te tienes que ir para equis país’, digo: ‘Bueno, si ya salí de mi país y he estado recorriendo países, no me va a costar irme a otro. Aquí he encontrado estabilidad, porque los niños están en el colegio, mi esposa tiene su entorno, aunque somos nuevos. Tenemos familia alrededor, pero separada en otras ciudades. Tenemos toda nuestra rutina, hemos encontrado cierto hogar. Eso nos costó muchísimo año tras año, porque salí del Huesca, al Elche, al Mirandés y a Rumania y seis meses para atrás y los niños. En el Elche, mi esposa embarazada. Muchos cambios. Aquí he encontrado esa estabilidad para pensar en el fútbol y en la vida diaria”, reconoció.


González es de ponerse metas y buscar su realización a partir de pisar firme.


“He pensado que lo que hice hace seis meses, hace dos meses, lo que hice en la Copa y lo que hice ahora, está en pasado. Volví como un jugador más. (Lo pasado) no me garantiza jugar o quedarme en el club y renovar mucho más tiempo. Disfruto lo que dure y me debo al Málaga. De esa forma es que uno necesita crecer […] Me enfoco en pensar en presente […] Tengo un año más de contrato y mi objetivo es estar sin lesiones para intentar aportar en el campo. Ahora me he vuelto polivalente. Además de lateral derecho e izquierdo, puedo jugar de extremo por derecha (como en el Thun) o por izquierda”.


La versatilidad de Alexander González también lo llevó a trascender su rol como atleta profesional. Cuando juega, defiende dos camisetas, la de la selección y la de su club. Cuando no juega, refuerza la convicción de futuras generaciones, con afecto y sentido de pertenencia.





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