• Federico Rojas

Ortiz: “Tengo revancha conmigo mismo”

Updated: Mar 21

Centrado en sus múltiples ámbitos, el delantero del campeón Deportivo La Guaira, afronta su etapa de veterano después de sacarse varias espinas

Charlis Ortiz / Archivo Charlis Ortiz


Vuelvo en el tiempo y recuerdo cuando Charlis Ortiz empezó a hacer ruido, como un habilidoso delantero criollo del mercado nacional. Un par de años atrás, en 2007, había pegado un salto poco usual, tras una oportunidad que recibió de Félix Hernández, una vez que el “Gato” lo vio. Ya tenía 21 años.


Ha transcurrido un tiempo considerable desde aquella vez, que continuó hacia el rápido establecimiento del atacante oriental, por sus goles en PDVSA Gas y luego en el Real Esppor (anterior denominación del hoy Deportivo La Guaira), donde explotó rápido, al lado de Cristian Cásseres y Rafael Castellín.


“A los dos, los tuve como referencia y la dicha de jugar con ellos. Les saqué jugó y aprendí, en sus últimos años de carrera”, reconoció.


Después de varios intentos frustrados por campeonar, el atacante se sacó la espina con la coronación que logró junto a sus compañeros el pasado diciembre en Valencia.


“Lo más importante de pertenecer a esto fue, que tuve desquite. Se nos escapó varias veces, aunque en 2014 estuve en el primer título que logró el equipo (Copa Venezuela, vs. Trujillanos). Se me había hecho esquivo el torneo con La Guaira (Apertura 2014, quedando a un punto de Trujillanos) y en otros equipos (Mineros en Clausura 2017, Apertura 2018, Apertura 2019 y Anzoátegui en Apertura 2016, ese año hizo 14 goles). En un año tan difícil como 2020, fue extraño. Pensé muchas cosas, si no lo conseguíamos.”, reflexionó.


Hoy en día, como uno de los futbolistas más experimentados del cuadro naranja, Ortiz identifica las fortalezas que sustentaron el triunfo en el Torneo Normalización.


“Consolidamos una fuerte unión, por el sacrificio y la entrega que pusimos. No es fácil estar concentrado cuatro meses y verse las caras todos los días. Nos toleramos, sabiendo que tenemos diferentes personalidades y estados de ánimo. Pudimos vencer ese obstáculo, para trasladar esa unión a la cancha”, explicó.


La mano del entrenador, Daniel Farías, tiene mucho que ver en el exitoso presente.


“Daniel nos dio la responsabilidad a todos. A los más chamos y a los más grandes, para sacar lo mejor de nosotros. Es un líder positivo, que empuja. Ha sido lo más importante, aparte del trabajo que ya venimos haciendo. Fue permisivo en algunas cosas, así como sabe pegar un grito en otro momento. Al que fue llegando, le hizo saber a qué vinieron, a un equipo campeón. Tenemos que seguir en esa línea. Sacrificándonos y entregándonos al máximo en pro del Deportivo La Guaira. Después, cada quien tiene que tratar de escribir su nombre propio”, analizó, a semanas del inicio del campeonato y la Copa Libertadores.


Y volver al concierto internacional, para competir, es algo que el oriundo de El Tigre se toma como un asunto prioritario.


“Cada quien está claro de a qué vino y los más grandes tenemos que ser los primeros en dar el ejemplo. Hay un gran plantel, riquísimo en todas sus posiciones. Lo más importante es, que cada quien se la crea. De buena manera, con humildad. No de la boca para afuera. Toca entregarse al máximo. Cada quien estará donde le toque estar. Hay una gran posibilidad con este gran reto, que tenemos que tomar como otro objetivo de todo el grupo”, remarcó.


No es cualquier tema. Además de la edición 2014 con Leo González en la dirección técnica de La Guaira, Ortiz jugó eliminatorias de Copa Sudamericana con Táchira, Mineros y Anzoátegui. Teniendo, con el equipo de Puerto La Cruz, su experiencia más sobresaliente. Le ganaron a Huracán 3-0, pero en Buenos Aires cayeron 0-4.


“Ahora es más largo y la preparación ha sido más completa, con partidos (de fogueo) para llegar bien. Le puedes hacer buen partido a todos, siempre que cada uno cumpla con lo que tiene que hacer. Sacrificarse, pero no multiplicarse. Nos tenemos que preocupar por hacer un partido bueno en lo colectivo, más allá de lo que nos toca a cada uno”, describió quien ha participado en 14 encuentros de Sudamericana y va a su primera Libertadores.


“No había tenido la posibilidad. Es raro que después de tanto tiempo pueda vivir esta experiencia. Es un segundo aire que tomé con el campeonato, por lo vivido, por cómo fue. Me siento bien, en plenitud de condiciones. Quiero vivirlo y estar preparado al máximo, al igual que mis compañeros. Para poder dar de qué hablar. Va a ser bastante difícil, pero ya sabemos que tenemos que trabajar y esforzarnos ese poquito más. Hablamos entre nosotros, de no descuidar el torneo local, pero si apostarle serio a destacar en la copa”.


En el camino, Ortiz ha encontrado un montón de obstáculos que aprendió a sortear después de autoanalizarse. En 2015, como es conocido públicamente, quedó en el medio de una balacera que puso en peligro su vida.


“El incidente de los tiros fue un mal necesario. Hizo que empezara a tomarme más en serio muchas cosas. Desprenderme un poco de mi vida fuera del fútbol. Cuando salí a Chile y volví, noté la diferencia. Creía que podía volver a salir y no fue así. Ni yo sabía que estaba bajoneado. Uno no se da cuenta de lo anímico. Fue tanto que estuve con varios kilos de más. Cuando regresé a La Guaira, fui consiguiendo mi nivel”, considera quien cumplirá 35 en julio.


De hecho, bien adentrado en su carrera y con todo lo vivido en la balanza, el atacante encontró el equilibrio físico y, sobre todo, mental.


“Ahora soy gerente de mi propio cuerpo. Y me ha dado resultado. Tengo más cuidado en la comida y el descanso. Hay que saber escuchar, aceptar y sacrificarse. A estas alturas, no cambiaré mi forma de cuidarme”.


Y es que su paso por el Huachipato chileno le dejó un poco de todo. La experiencia internacional y lo que arrastró su regreso al fútbol nacional después de elevar su estatus, al aceptar el llamado de Nicolás Larcamón, el DT argentino que lo tuvo en el DANZ entre 2015 y 2017.


“(Huachipato) estaba evitando el descenso. Los delanteros no hacían goles, pero al primer partido que estuve, los dos empezaron a marcar. Terminaron haciendo 15 y 11 goles, y vendidos (Gaby Torres) a la U de Chile y (Javier Parraguez) a Colo Colo. No me quedó ni una para, aunque sea, decir que la boté. No era para uno, pero si me enseño mucho.


Volví a Venezuela y jugué un torneo internacional (con Mineros) y no estaba del todo bien. Menos, cuando no me había analizado y creía que sí. La gente me hizo creer que estaba bien, aparecieron esos amigos de ‘joda’, que te aplauden todo, pero no te das cuenta y cuando quieres volver a arrancar, te estancas. Después de dos años, puedo decir que volví al mismo lugar de dónde salí y empecé de nuevo”.


“No hay unión entre los jugadores”

Más allá de su historia, Ortiz tiene su idea formada de lo que ha sido el fútbol venezolano en estos tiempos, cuánto ha cambiado durante su carrera y qué le estaría faltando.


“Hemos avanzado. Lo que pasa es que nosotros (los jugadores) hemos sido permisivos, hemos creído mucho en la palabra, que es lo que vale más que cualquier documento firmado. El fútbol está evolucionando, puedo decir que La Guaira está haciendo las cosas bien, está construyendo para el futuro. Falta que todos los equipos puedan seguir esos pasos. Hay equipos que se la siguen viendo mal. Es una cuestión de organización, de asumir culpas y ser autocríticos. Aceptar que las cosas no han estado bien y hablar con respeto.

El fútbol venezolano seguirá evolucionando en la medida en la que nosotros, los jugadores, mantengamos una postura de respeto y sepamos expresarnos, para llevar una voz entre todos. También se tiene que fortalecer la asociación de jugadores. Si no, es imposible mejorar en grande. Hoy no hay unión en los jugadores. Si hablas, te tildan de guerrillero. Pasa que (por ejemplo) dicen que vamos a parar de jugar, porque tal o cual equipo no va a salir a la cancha debido a que le deben plata y vienen, te meten dos presiones y no se aguanta. No hay palabra. Se ha perdido la seriedad”.


Renovado en ilusiones, el desafío de Ortiz sigue siendo a diario y hasta el final. Con él, con su fútbol, sus compañeros, La Guaira y el fútbol nacional.


“Tengo revancha conmigo mismo, para reafirmarme que lo he dado todo, que es lo que le queda a uno, que se brindó por el fútbol, que cometió errores como todos, pero también le he dado y le sigo dando. Sobretodo para los más muchachos, para que se analicen, critiquen y estudien en momentos de su carrera, para sacar mayor provecho de su talento”, redondeó “El Tigre”, que se levanta y no desmaya hasta prevalecer desde su auto convencimiento.

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