• Federico Rojas

Pedro Vera: “Lo principal es que el jugador sea buena persona”

Updated: Apr 21, 2020

Pocos técnicos han mantenido su influencia durante tanto tiempo en el fútbol profesional venezolano. Atravesando distintas realidades, Pedro Vera ha convivido con el éxito que otros pocos también obtuvieron. El presente lo sigue citando a contribuir desde su sabiduría, para que el fútbol nacional siga dando pasos adelante.


Pedro Vera / Foto: Archivo Pedro Vera



Como en cada ámbito de la vida, el fútbol también tiene genios anónimos. Y en el fútbol venezolano, hay bastantes. Actores que han pasado por las canchas para dejar huella. Para contribuir en el crecimiento del juego, el profesionalismo y el desarrollo humano que esta disciplina suele incluir en su esencia.


A las sombras del protagonismo que habitualmente acaparan los jugadores, hay entrenadores que, por años, dirigen y acompañan el trajinar diario, en busca del progreso individual y, por ende, colectivo, dentro de un determinado proyecto.


Pedro Vera es uno de esos personajes. Practicante y vividor del fútbol desde antes de cumplir con el requisito de hacer la primera comunión en el colegio Don Bosco de Valera, para poder jugar a la pelota en la cancha, en los años 70.


Por estos días de cuarentena, el profe se metió a la ‘Zona de juego’, para hablar de todo un poco.


Desde hace décadas, el técnico está acostumbrado al trabajo repetitivo por sobre todas las cosas, para que los resultados sean o se parezcan a lo imaginado.


De ese patrón sale la idea con la que Vera sustenta el modo de desarrollo que ha empleado junto a su ladero, Leo González, con quien tiene una historia particular de 30 años, fuertemente ligada a sus tiempos en Trujillanos.


“Buscamos jugadores jóvenes, con hambre de éxito y ganas de hacer las cosas bien. Los llevamos a correr. A ocupar el espacio libre, haciendo movimientos de desmarque, para que un compañero ocupe el espacio anterior. A no dejar que el rival transite con el balón. A marcar y cerrarle los espacios. Al repliegue rápido y las líneas cortas. En el fútbol moderno, hay que correr y ocupar espacios. Eso es lo que promovemos”, especificó el hoy asistente técnico del Deportivo Lara.


Antes de trabajar e instruir a futbolistas, la misión de Vera pasa por potenciar individuos con buen perfil. “Primero está la escogencia. Hemos tenido mucho ojo para la elección de los muchachos. Lo principal es que sean buenas personas. Por todos lados preguntamos y averiguamos sobre el comportamiento del jugador, de si tiene familia, que es lo mejor. Si juega bien al fútbol, mucho mejor”, resaltó.


En Valera, con Vera y González a cargo del equipo profesional, se desarrollaron jugadores como Arquímedes Figuera, Luis Rojas, Francisco Carabalí, Jonathan España, Wilker Ángel, entre otros.


“Hicimos debutar y reconstruirse a jugadores que venían de otros equipos sin buena forma. Juan Falcón, Luiyi Erazo, Arquímedes, Luis Rojas, que luego llevamos a La Guaira. A España lo hicimos debutar. Venia de jugar en 3era en el estado Zulia, y desde infantiles conocemos a Wilker Ángel, que era centro delantero. Con nosotros debutó en esa posición, contra Zulia, y ganamos con un gol suyo y otro de Juan Vélez. Después le cambiamos el chip y lo hicimos defensa central. Hablamos con él. Empezamos a colocarlo de mediocampista de primera línea y por su biotipo, el juego aéreo, la técnica para los cambios de frente, le daba para jugar de central. En esa época (con la norma de un juvenil) jugábamos con tres juveniles: Wilker Ángel, Víctor Sifontes y Omar “Gato” Perdomo”, recordó Vera, quien fue jugador y pupilo de Rafa Santana en el conjunto andino.


“Rafa me inició como entrenador. Le agradezco que, siendo jugador profesional, me haya dejado asistir a los cursos en los diferentes estados. Me enseñó como técnico y persona. Le tengo mucho aprecio y cariño. Le cambió la mentalidad al jugador de esa época y a los directivos, porque había problemas de desgaste y pago. Rafa llevó a que los directivos fueran más responsables. Ya los meses no tenían 120 o 150 días. Ahora pagaban al mes y él estaba pendiente. Ahí nos fortalecimos como equipo”, se refirió el técnico surgido en el cuadro de amarillo y marrón, por el que tiene un sentimiento especial.


“Para ganarle a Trujillanos hay que jugar fútbol y correr. Decía un entrenador que tuve: ‘Trujillanos corre más que un quemao’. Eso se me grabó. Esa es una de sus características y eso no ha cambiado, a lo largo del tiempo. Desde sus inicios, siempre fue difícil jugar en Valera para cualquiera. Nos acordamos de esos clásicos con Táchira y con Estudiantes, con la ULA y con el Marítimo. Después nació el Caracas. Ese mote que lleva Trujillanos, con el José Alberto Pérez como el ‘Cementerio de los grandes’, viene de muchos años”, exclamó.


Por un nuevo reto, Vera se fue junto a González a la capital, para encarrilar el proyecto Deportivo La Guaira, tras el recambio nominal de la franquicia.


“Cuando llegamos a La Guaira estaba en una transformación del Real Esppor y no era conocido. Fuimos a la Sudamericana, por lo que había logrado Lenin Bastidas en el torneo anterior. Nuestra experiencia no fue excelente, pero dimos a conocer al equipo, la institución, ganamos dos Copa Venezuela y perdimos un torneo corto (Apertura 2014) por un punto con Trujillanos. Mediáticamente, se hablaba de La Guaira.”, rescató el estratega, resaltando la copa que le ganaron a Trujillanos en 2014, con Rojas en gran forma bajo los tres palos y la del año siguiente, frente al Lara de Dudamel.


Pese a ello, la relación entre el cuerpo técnico y la directiva finalizó de manera sorpresiva.


“Cuando Leo me dice que no seguíamos, yo estaba en la casa, en Valera. Me había llamado un jueves, que estábamos haciendo una actividad con unos niños especiales en el José Alberto Pérez, con Osnel García y Lewis González. Me dice: ‘Pedruchi, voy a viajar a Panamá, a ver unos jugadores’ y que íbamos bien encaminados. El viernes tengo como seis mensajes de Leo, diciéndome que nos botaron. Me acuerdo que le dije: ‘Dios es bueno, no pasa nada. A nosotros nos va bien’. Fueron dos años y no nos dejaron culminar el tercero. Ellos se lo perdieron”, espetó.


Tras esa experiencia, apareció el Deportivo Lara, que significó la oportunidad de proponer en otro escenario, con otros recursos y un tremendo desafío.


“Barquisimeto es una ciudad diferente. Cuando Leo me dijo de la posibilidad, no lo pensamos mucho. Nos vinimos. Me gustó el equipo, el estadio, las inferiores. A pesar de que cuando agarramos tenía un punto y estaba peleando la permanencia. Le dije a Leo que eso lo íbamos a cambiar”, contó Vera sobre aquella transición y sucesión de Alí Cañas en el banquillo rojinegro.


Y en Lara, como en Valera y Caracas, la ruta se ha construido desde abajo. Compitiendo con jugadores potenciables.


“Hemos sacado jugadores. (Jorge) Yriarte, que está en España, año 2000. Jesús Bueno, año 99. Ignacio Anzola, Freddy Vargas, mediocampista por fuera. Y hay un chamo Jean Franco Castillo (2002). Un zurdito bajito con grandes características. También Daniel Carrillo, que ya ha jugado más de 100 partidos con el equipo”, apuntó.


En el rojinegro, Vera y compañía han conseguido y celebrado logros importantes, como el Clausura 2017 y Clausura 2018.


“Cuando agarramos, el mensaje fue que no podíamos estar más abajo. De ahí, era para arriba. De ahí, en adelante fueron tres años y medio con dos torneos cortos. Ahora veníamos haciendo las cosas bien. Ganamos cuatro, empatamos uno y perdimos uno con Zamora, en Barinas. Buen arranque hasta que se nos presentó esta difícil y compleja situación, con esta pandemia, y este virus tan bravo pero, por otro lado, esto nos une más como familia. Eso prevalece”, reflexionó quien pasa sus días de aislamiento social con “mis muchachos y esposa. Leo más y veo fútbol”.


También se han quedado con el sinsabor de oportunidades desaprovechadas. Vera prefiere no indagar, a fondo, en el baúl de los momentos amargos. Habían conseguido la oportunidad de campeonar en absoluto, pero no se dio.


“Cuando enfrentamos a Monagas, en Maturín, y le ganamos allá, que pudo haber sido más de 1-0, de verdad que no me pasó por la mente perder en Cabudare. Nunca. Pero sabiendo cómo es este medio del fútbol, tan bonito, tan espectacular y difícil, no tuvimos contundencia y ese juego de equipo cómo lo hicimos en Maturín. Ellos tenían un delantero (Anthony Blondell) fuerte y joven que estaba haciendo un excelente campeonato. Fue una noche triste. Pensábamos colocarle la otra estrella a la camiseta y no se pudo. No me quiero recordar”.


A la siguiente, otra vez alcanzaron el título semestral, pero Zamora cerró muy fuerte en Barinas y la coronación volvió a quedar para otra oportunidad.


“Ahora fue diferente porque veníamos de mucho desgaste. Teníamos un equipo muy golpeado. Muy corto. Y Zamora tuvo bastantes días para prepararse. Antonio Romero (pertenecía a Lara y estaba cedido) fue autorizado para jugar con ellos. Lo habilitaron. Entre los dos partidos, Antonio hizo cuatro goles. Esa noche, en Barinas, sufrimos al Zamora, con su juego directo, como lo vienen teniendo desde Chita, que le dio la impronta, después otro técnico que estuvo (Stifano), después Alí Cañas y ahora José Manuel Rey. Es uno de los equipos que más ha crecido. No los pudimos controlar y fueron muchos goles. Nunca esperamos perder cuatro a cero. Pero el que ha jugado fútbol sabe que esto puede pasar”.


Tanto éxito doméstico propició participaciones internacionales. En 2018 iniciaron la Libertadores con victoria sobre Independiente de Avellaneda, en Cabudare. Más adelante vencieron a Millonarios e hicieron ruido en una zona en la que también estaba Corinthians.


“Era un grupo bravo. Dificilísimo. Con el ‘Rey de copas’, como lo llaman a Independiente, con (Ariel) Holan. Empezamos ganándole. Después vi los comentarios en la televisión y todos estaban sorprendidos. Que Lara no sabía jugar al fútbol. Comentarios fuera de lo que se vio en el partido. Sabiendo lo difícil que fue el compromiso. También al Millonarios de (Miguel) Russo. Hicimos respetar la casa pero, en estos torneos, cualquier distracción te pasa factura. Quedamos tristes. No pudimos hacer historia, que era lo que quería el Deportivo Lara”, lamentó.


En la mentalidad de Vera está el persistir y el saber decidir. En cada lugar, al que fue a dirigir, sembró y cosechó. Estuvo cerca de ir, con Leo, a la selección venezolana Sub-20. Tras analizarlo, no les cerró.


“Estuvimos cerca, pero estamos bien en Barquisimeto. Lo conversamos mucho. No era el momento de ir a la selección. Tenemos que prepararnos más, haciendo nuestro trabajo en clubes. Posiblemente Dios permitirá, más adelante, que haya esa posibilidad, con Leo a la cabeza de este cuerpo técnico. Para mí, sería importantísimo. Hablo por Leo también. Es todo lo que un entrenador sueña y aspira. Sino, seguiremos en este medio, que es tan difícil y que nos llena de más satisfacciones que tristezas”, reconoció el entrenador que se tuvo que apartar de las canchas hace seis años, cuando se sometió a una operación cardiovascular.


Los retos están en el mapa. Volver a jugar, competir y buscar un trofeo, para coronar otra época de oficio provechoso.


“Trabajamos por y para el fútbol profesional venezolano. Con los pies sobre la tierra, pero tocando el cielo. Pensando que, en algún momento, podremos hacer ruido internacional. Con Leo hemos hecho una excelente dupla. Lo que él piensa, ya yo lo he pensado, y viceversa. Estamos planificados, nos entendemos en demasía. Esperamos terminar el contrato, contribuir para que el Deportivo Lara siga creciendo y ganar otro campeonato”.


En la lista de genios anónimos del fútbol venezolano, aquí está otro más con credenciales de sobra. Pedro Vera, el profe que dirige y acompaña.

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