• Federico Rojas

Ponerse a la altura

Updated: Dec 15, 2019

Clasificaron al mundial de China, un logro enorme. Haberlo conseguido ya brindaba ganancia. Al destacar, lo magnificaron. Al superar la expectativa, marcaron otro punto de crecimiento pero, al margen de lo deportivo, ¿Cómo está la anatomía del baloncesto venezolano?


Bethelmy, Colmenares, José y Gregory Vargas

El escenario es complejo. Puertas adentro ha pasado mucho.

En los últimos cinco años, el baloncesto venezolano ha recorrido un laberinto del que no pudo salir. La imagen indefinible de la federación, con responsabilidades compartidas, ha dejado al descubierto que los atletas que han vivido de esta profesión en Venezuela e intentan permanecer vigentes, no han sido correspondidos con la debida estructura, mucho menos si consideramos lo que han logrado varias selecciones sobre el maderamen.


Desde finales de 2016, tras ganar el Sudamericano en Caracas y después de la segunda e histórica participación Olímpica, en los juegos de Río, comenzaron a llover críticas y comentarios de desprestigio sobre el proceso de la FVB, bajo la presidencia de Carmelo Cortez.


Según fuente fiable, vinculada a la federación, “la campaña abierta que dirigió Greivis Vásquez generó, a la larga, una situación compleja, por el interés manifiesto de atacar la gestión”.


Desde redes sociales y conferencias de prensa, quien jugara en la NBA entre 2010 y 2016, mostró su inconformidad con lo que el básquet venezolano había conseguido durante las más de dos décadas que Cortez tenía en el cargo.


“Durante este tiempo no ha hecho nada por el baloncesto de nuestro país. Solo hemos tenido muy pocos buenos resultados, hay que acabar con cualquier tipo de mediocridad. Lo invito a que rinda cuenta de los recursos que se han entregado para los distintos proyectos, porque no se ha visto nada”, disparó Vásquez en una conferencia.


Estos cuestionamientos vinieron con advertencias vía redes como: “Solo es cuestión de tiempo. Pero la razón y la justicia van de la mano y a esa gestión de la federación le quedan los días contados. Ya basta de tanta corrupción”.


Cortez, por su parte, saltó en su defensa, bajándole el perfil a Vásquez. “Es un personaje insignificante. Para aspirar a un cargo hay que tener resultados y proyecto [...] Así no se hace una campaña”, sostuvo quien apeló a la defensa jurídica.


Desde la federación sostienen que Vásquez procuró el poder con señalamientos desenfundados que “buscaron destruir la imagen y tratar de restarle valor a los éxitos”, declaró fuente anónima.


Si bien hubo desaciertos, la verdad es que los logros del último tiempo eran más que un Sudamericano. Además del título en Margarita, dos años más tarde se revalidó la corona continental frente a Brasil. En los registros ha quedado, para siempre, la histórica coronación del seleccionado masculino en el FIBA Américas México 2015 y, por ende, la clasificación a los Juegos Olímpicos Río 2016, la vuelta a los Panamericanos, en Toronto 2015 (no se asistía desde La Habana 1991) al que el femenino también viajó tras lograr la medalla de bronce en el Sudamericano de Ambato 2014. Y el subcampeonato en el Sudamericano femenino realizado en Barquisimeto dos años después, que propició la clasificación al repechaje Olímpico Mundial.


El trabajo formativo se quedó corto y, además, casi nunca goza de cobertura mediática.


Ese proceso de infantiles y juveniles, desde el “Plan de altura” aplicado al baloncesto menor se fue quedando, principalmente, porque no llegaron más recursos desde el gobierno nacional. Lo que se invertía lo pagaba y gestionaba el mismo Mindeporte.


Para entonces, la campaña de Vásquez, con la plancha “Somos baloncesto” agarró fuerza y trajo consigo a un grupo de reconocidos como: Bruno D’Adezzio, Daniel Domínguez, Armando Becker y otras personalidades con experiencia, para suceder a Cortez.


Y empezó la movida electoral que trajo consecuencias. El poder político dentro de la federación propició una división. Dentro de los electores posibles, Cortez tenía respaldo, pero entre tanto enredo, Mindeporte, el Tribunal Supremo de Justicia y el Consejo Nacional Electoral intervinieron y, desde la conformación de una comisión especial, realizaron unas elecciones que para la federación de ese momento no tenían validez. A la distancia se notaba la injerencia política, aunque hubo alegatos contundentes como los antecedentes que mostrós José Luis Ramey.


La plancha oficialista no se presentó como señal de rechazo a un proceso considerado “ilegítimo” y D’Adezzio resultó elegido. La tirantez se acentuó y el que también fue jugador y entrenador asumió, a la espera del reconocimiento de FIBA, que demoró en llegarle, mientras Cortez no recibió un mensaje de respaldo directo.


Imaginé que toda esta movida reflotaría la posibilidad de desafiliación de FIBA, una amenaza que no me aparecía en el mapa, de forma tan notoria, desde el debate conceptual sobre la Ley del Deporte hace una década.


D’Adezzio llegó con la idea de cambiar el sentido del sistema. Quería la autonomía de las asociaciones para nutrir a la federación, con torneos estadales en curso hacia los nacionales. Un campeonato largo, de más de un semestre. Y que a la larga se crearan los clubes.


Sin embargo, en el camino inicial hubo una implosión, que cambió el curso de las acciones recientes. La plancha que encabezaba Vásquez, se dividió. D’Adezzio señaló graves irregularidades dentro de la junta directiva y se desmarcó del ex NBA, Delgado, Domínguez y Becker. Allí se afincó el daño a la institucionalidad, reflejado en la desorganización administrativa y, en lo deportivo, dentro del circuito nacional.


Ahora las ligas y eventos independientes que se hacen en territorio nacional no cuentan con la dirección o regulación de la FVB. Es decir, no hacen parte de un sistema.


Además, el torneo importante, que procura el máximo nivel competitivo, nunca se sabe cuándo comienza. La liga femenina, desapareció. Aunque se anunció una nueva. ¿Quién sabe cuándo?


Se desprende del seno de FVB y personalidades vinculadas a todo este cuento que, en “Somos baloncesto” se anularon entre ellos.


Y mientras tanto, con ese lío y las dificultades económicas que se seguían arrastrando, la selección masculina de mayores tenía que cerrar una accidentada eliminatoria (en la que el desorden logístico y financiero fue frecuente) y hacer la preparación adecuada para afrontar el Mundial de China 2019.


Tras bastidores, pasó de todo. Una vez, y espero que esa única vez, en la junta directiva falsificaron la firma de D’Adezzio. Otra vez, Vásquez llegó a confrontar a jugadores. En general, no hubo buena comunicación interna. Todo esto, aunado a otros incumplimientos derivó en la destitución de D’Adezzio, tras asamblea extraordinaria realizada en octubre de 2019, convocada por un tercio de las asociaciones.


El motivo principal fue que D’Adezzio no presentó memoria y cuenta de su gestión, luego de más de año y medio como encargado del ente federativo.


Aparte, en la FVB aseguran que el plan de D’Adezzio era inviable. Tendría que haber sido gradual y, además, no existen los clubes. Solo franquicias. En todo caso, me queda claro que D'Adezzio terminó gestionando solo y sin recursos y a los demás componentes del movimiento “Somos baloncesto” le quedó grande el desafío.


Intenté conversar con D’Adezzio, pero su respuesta no llegó antes de que terminara estas líneas.


Este 27 de noviembre, en la federación habrá una asamblea extraordinaria para elegir una comisión electoral. Todo indica que, a mediados de diciembre, se llevará a cabo un nuevo proceso, con cabezas visibles cómo Álvaro González (Presidente de la Asociación de Carabobo), Miguel Querales (Pdte. Asociación de Distrito) y Anthony Coello, entiendo que en funciones de directivo(Guaiqueríes).


Al parecer, falta menos para que se aclare, así sea un poco, el escenario. Vendrán tiempos difíciles y hay asuntos deportivos que atender.


La clasificación a la AmeriCup empieza en febrero y los plazos están muy justos. Además del repechaje Olímpico, pero primero corresponde asegurar a Fernando Duró, como entrenador en jefe del seleccionado mayor, con responsabilidades añadidas en lo concerniente a la formación de entrenadores, el scouting y trabajo de base, junto a un equipo de preparadores. Desde la federación se maneja un contrato de trabajo a tiempo completo, para el año 2020.


El técnico argentino está al tanto de esta posibilidad, solo que la formalización de la misma depende de las definiciones alrededor de la FVB.


Y para las ventanas clasificatorias a AmeriCup, se armarían equipos alternativos y con quiénes estén disponible. La liga debía empezar en octubre y no fue así, y varios jugadores consiguieron trabajo en el extranjero.


Además de lo deportivamente inmediato, quien se encargue de la federación tendrá que atender deudas acumuladas, el estancado baloncesto formativo, la supervisión de selecciones y competencias regionales. Se habla de inexperiencia en la parte técnica y a esta altura eso es inconcebible. Habrá generaciones con más talento que otras., pero los preparadores deben estar capacitados siempre.


Es hora de un comienzo fresco. Los atletas han sido atletas, los técnicos han sido técnicos. Es hora de que los dirigentes se pongan a la altura y no sigan limitando el campo de acción de quiénes entregan buenas voluntades.


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