• Federico Rojas

Reflexiones en pandemia 2

Insólito. Todo lo que se ha ventilado en estos tiempos. Mientras la incapacidad de la federación limita el plan de acción para que haya fútbol en el país, el clima turbio se acentuó, a partir de lo que recae sobre el presidente de FVF, Jesús Berardinelli.


El punto crucial surge desde la seguidilla de documentos incriminatorios que ha publicado el periodista Gerardo Blanco, que evidencian lo que tanto se ha secreteado pero que, hasta estos tiempos, carecía de sustento. El presidente de la federación tiene una hoja de vida manchada de irregularidades.


A Berardinelli le toca atender cinco frentes. A los equipos del FutVe, a los contra de la federación, a la Conmebol, a la FIFA y a la justicia.


En la edición anterior me preguntaba por qué se quebró aquella asociación entre el presidente y los administradores de los equipos/clubes. Según buena fuente, a Berardinelli no le cuadró que el señor Rafael Lacava tomara decisiones en cuanto a la realización de un campeonato en el que, el controversial gobernador del estado Carabobo, participaría con la cobertura de la totalidad del costo logístico. Factor avalado por los equipos vinculados al campeonato.


Esta posibilidad fue desestimada. La FVF se pronunció ante FIFA, desconociendo a la asociación civil FutVe y luego recularon. Convocaron una reunión a la que solo asistieron Caracas, Atlético Venezuela y la asociación de jugadores.


Aplaudo la voluntad de los dos clubes capitalinos, para buscar el debido consenso, como lamento que la FVF no tenga cómo guiar el camino con coherencia ni cómo saldar deudas, mientras los profesionales del fútbol, en todas sus áreas, aparecen desamparados una vez más.


El otro frente es el de los contra. Berardinelli tiene detractores dentro de FVF. Gente que reconoce que no ha estado trabajando, con transparencia, por el fútbol. Fuera de la federación, el descontento de los equipos y de los jugadores.


Acerca del premio adeudado a los subcampeones mundiales, hubo manoseo de cualquier tipo. Las amenazas y advertencias que mencionó el colega Blanco en días recientes, han sido reales y desde distintos emisarios. Uno que otro dirigente de equipo, un agente, curiosamente, el hijo del presidente, y cómplices que han tejido una destructiva red. A los jugadores le ofrecieron el dinero en bolívares o el pago en forma de boletos aéreos o simplemente los apretaron, al advertirles que serían suspendidos por varios años de cualquier actividad con la selección, de no retractarse o de seguir con el reclamo público.


De todo, lo más pesado es lo que tiene que ver con la justicia. A finales de 2019, Berardinelli y asociados decidieron buscar cualquier razón para sacar a Dudamel de su cargo como seleccionador nacional y fueron al extremo, debido a que, según investigó el Ministerio Público, la denuncia que habrían presentado Dudamel y Reinaldo Berardinelli fue falsificada.


Entre líneas y con soporte suficiente ha saltado la tramoya, desde la que el presidente y algunos colaboradores planificaban destituir a Dudamel (mes y pico antes de la posterior renuncia), bajo el recurso de un documento manipulado, que el otrora vicepresidente consignó ante la federación.


En ese momento, Laureano González, presidente de FVF, le consultó al hoy ex DT Vinotinto, por la supuesta acusación. Mientras que, en la federación, convocaron un directorio, en el que se hablaría del tema y de la destitución del entrenador.


Dudamel se asesoró y buscó el esclarecimiento de la denuncia fraudulenta, que fue desmentida por el Ministerio Público, tras constatar que dicho documento no existía, incluso ante Laureano González, en la sede del ente rector del fútbol nacional.


Curioso que, según cuentan testigos de aquel 11 de diciembre, cuando la fiscal designada al caso arribó a FVF, Jesús Berardinelli y varios de sus allegados salieron apresurados del recinto, por lo que dicho directorio se realizó con notables ausencias.


Después está el tema que Berardinelli tiene con Conmebol y FIFA, dado que por la situación legal, no aprueba el examen de idoneidad (compatibilidad para su cargo). Por ende, está bajo investigación. Actualizaremos en la próxima entrega.


Si la confederación inhabilita al actual presidente de FVF, su lugar sería ocupado por Reinaldo Berardinelli (sin parentesco con el actual mandamás), quien tendría que llamar a elecciones en 90 días.


Después tendría que presentarse la gente de fútbol, con sus planchas y proyectos que apunten a terminar de sanear esa atmósfera federativa, que juega más para atrás que para delante. El esfuerzo de campo, de los que se entregan por la profesión, tiene que ir de la mano de gente honesta y capaz.


Según alguien de su entorno, Berardinelli piensa que lo quieren sacar para que el gobierno se haga cargo. ¿Acaso el gobierno no ha tenido influencia directa durante todos estos años?. Tanto con Esquivel como con González y el actual presidente.


Desde lo económico y desde la presencia del ministro Infante, el gobierno ha sido, como lo ha dicho el propio Berardinelli, el que ha brindado los recursos en los últimos años, aparte de la partida proveniente de Conmebol y FIFA.


Quienes encabezan las asociaciones nacionales deben ser capaces de identificar e interpretar los escenarios y hechos, para defender lo que realmente les corresponde, o es que, ¿acaso una computadora usada y un filtro de agua es el aporte que requiere una entidad regional?


Abran los ojos. Tomen conciencia.


El fútbol venezolano no es de un individuo. Es de los jugadores y actores que viven por y para él.

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