• Federico Rojas

Ruido, mareo y Peseiro

Updated: Feb 6, 2020


Esperé hasta la confirmación para mostrar lo que fueron los hechos, desde mi punto de vista, alrededor de la designación del nuevo seleccionador nacional Vinotinto. Uno, como periodista, compite contra uno mismo, en el deber de contar historias. Siempre desde la certeza, para que sea realidad, en vez de ficción.



José Peseiro



Tal y como si se tratase de una serie de Netflix, en pocos capítulos pasó de todo.


Durante el mes de licencia que se tomó Laureano González, presidente de la Federación Venezolana de Fútbol, la búsqueda del nuevo seleccionador nacional y el preolímpico, sobrecargaron la escena. Llena de pasajes controversiales, desde la desinformación y el misterio. Con dos caminos y un solo fin.


Haré la historia corta. Renuncia Dudamel y comienza el debate en el pequeño universo del fútbol venezolano. Dónde, por más que se tapen, los actores no se pueden esconder. Y cuando se traslada al ámbito Conmebol, no es muy distinto.


Un montón de nombres empezaron a aparecer, ahora más con las redes sociales desatadas. Un peligroso canal de rumores y afirmaciones desenfundadas, que hay que mirar con una lupa.


Cuatro días después de que se oficializó la salida de Dudamel, el primero de los nombres que saltó fue el de José Pekerman, ex seleccionador de su país y, recientemente, de Colombia, con la que cortó relación después de clasificar a dos mundiales. Por cómo me lo informaron, resultó creíble. Por supuesto, hubo que contactar a la otra parte involucrada, para corroborar.


Con el argentino pasó que la federación hizo el contacto, pero no más que eso. Pekerman escuchó y en poco tiempo dio respuesta. Según fuente fidedigna, el entrenador le mandó a decir a FVF que gracias, que no hacía falta que viajaran a Buenos Aires. Y reiteró lo que sabíamos desde que dejó Colombia. En lo inmediato, no tiene intención de dirigir.


En este punto, desde la federación me insistieron que la prioridad era un DT extranjero. Ya César, Daniel Farías y Jorge Luis Pinto (“Olvídate de él”) habían sido descartados. Al menos en lo que respecta al plan de Berardinelli y los personajes que se involucraron desde afuera.


De igual forma Maradona, del que también me dijeron: “Olvídate de eso”.


Mucho ruido y cero certeza.


En FVF tenían seguridad de que el recurso económico iba a estar.


Tras 10 días, así estaba el panorama. Y, supuestamente, si no se conseguía un preparador de afuera, el plan era arreglar con Bolivia/Farías. Aunque de otro lado me aseguraban que era imposible que llegara el hoy entrenador de la verde del altiplano.


En carpeta: Juan Antonio Pizzi, Gustavo Alfaro y el “Checho” Batista.


Pizzi se excusó con diversos motivos y con Batista no pasó nada.


Ubicaron a Alfaro, entrenador de Boca Juniors hasta fin de 2019. Pero no lo volvieron a llamar. Luego lo vimos en Pereira, comentando el Preolímpico para una cadena colombiana.


Ya en este punto, estaba mareado, en la nada, y luego uno tiene que traducirle los hechos a la opinión pública. Pensé que me estaban metiendo un cuento y recurrí a otras fuentes, entre ellas, mi pana Parrillita, al que conozco de hace años y está en todas las jugadas. El mismo que me guio hacia lo que estaba pasando en la federación de baloncesto.


De golpe Berardinelli y una comitiva viajó la última semana del eterno enero a Brasil y, según me cuenta alguien cercano, Jorge Sampaoli apareció como opción por idea del gobernador Lacava.


Con el DT tuvieron una “Reunión positiva. Pidió unos días para dar la respuesta. Mañana presenta programa de trabajo”, me informó un alto dirigente.


Al día siguiente, el representante del entrenador se encargó de mostrar el plan y quedaron en volverse a reunir. Pidió 10 días. Demasiado. Es prácticamente una quincena, con el premundial encima.


A la par, otra fracción de la dirigencia de la federación, encabezada por González, se asesoraba para buscar en otros frentes. Me agarré de dos pistas. Me llamó la atención el por qué había sonado Luigi Di Biagio (ex jugador y DT de Italia Sub-20 y Sub-21) y casi al mismo tiempo hice contactos con Italia y llamé a colegas de Brasil, que habían seguido a Sampaoli desde que llegó al país de la samba y el bossa nova.


Lo manejable de lo recabado fue que lo de Di Biagio no había sido algo serio y que lo de Sampaoli estaba encaminado. Otro ex jugador argentino me reconfirmó esto último.


Sobre lo de Di Biagio, Berardinelli me dijo: “Nadie ha dicho nada”. Y, a su vez, no se mostró con urgencia: “De la carrera, lo que queda es el cansancio”.


Públicamente, Sampaoli no hablaba. Solo se decía que había planes. De las partes que hablaron con el DT argentino se desprendieron las altas cifras que pretendía por sus servicios. Por otro lado, recibí información de que Berardinelli ya sabía que lo de Sampaoli no iba a proceder.


Entonces con Parrillita juntamos toda la data, alguna que quedó en el aire por falta de certeza, y fuimos descartando. Sabíamos que Sampaoli estuvo hablando con otra gente, como el Cruz Azul o el Palmeiras (propuesta de $4 millones. Y el DT pidió 1.5 más). Ya lo había buscado Atlético Mineiro con una oferta jugosa.


Y también sabíamos que Laureano González estaba en Madrid. Así que no nos sorprendía la movida que de allá podía venir. Aparte que, desde su entorno, se sabía que el dinero presupuestado para la contratación de un entrenador estaba en el orden del salario que devengaba Dudamel, es decir, casi un millón de dólares anuales, que cubriría al cuerpo técnico que designe el nuevo DT.


Parrillita me dice que, en la mesa de dominó, saltaron más nombres: Hernán Crespo (desestimado por inexperiencia como DT), se habló de Edgardo Bauza, y de José Peseiro, con quien se encaminó el asunto desde una llamada telefónica.


Para nadie es un secreto que, en la directiva de FVF, está el ministro del deporte. Se trata de Pedro Infante, que opera en la parte de patrocinio y quien, junto a Laureano González, se acercó a Peseiro y pactaron con el DT, bajo condiciones que no serían equiparables con las de Sampaoli, cuyo caso quedó desactivado, porque la determinación final le correspondía al presidente de FVF, con el plan de presentarlo una vez volviera de la licencia que se tomó para someterse a exámenes médicos.


Al parecer, la opinión pública desconoce pero, el portugués, es un entrenador de carrera. Llegaron a un principio de acuerdo y se mostró con cierto conocimiento del universo de jugadores que tiene Venezuela.


Por pedido de Carlos Queiroz a Jorge Valdano (Director deportivo), Peseiro llegó al Real Madrid, procedente del Nacional de Madeira. Luego dirigió en Grecia, Rumania y a la selección de Arabia Saudita. Más tarde al Porto, a Sporting (al que dejó bien en Liga y Europa League), al Sporting Braga y al Vitória Guimarães, como lo más llamativo de su país, de cultura futbolera.


Comandaron un vestuario que reunía a Zinedine Zidane, Roberto Carlos, Luis Figo, Esteban Cambiasso, Ronaldo Nazario, Raúl González, Iker Casillas y David Beckham, quien le trajo inconvenientes al DT por su figura mediática y los conocidos cortocircuitos.


En un año, Queiroz y Peseiro dejaron registro de 34-11-14, jugando Liga, Copa y Champions. Solo ganaron una Supercopa de España. Claro, agarraron después de la era Del Bosque, perdieron a Makelele (se fue intempestivamente al Chelsea el último día del mercado), Morientes se fue cedido al Mónaco, el cuerpo médico no le dio el visto bueno a Gabriel Milito, para suceder a Hierro, y Ronaldo se lesionó. Se dice tan fácil, y es historia pura del fútbol. En Venezuela, es normal que todo esto pase desapercibido.


A Peseiro lo recuerdo de una forma más cercana porque, en DIRECTV Sports, transmitíamos la Primeira Liga y lo vimos dirigiendo a esos clubes. Le gusta la pelota. Suele parar un 4231 y sus equipos son verticales.


"No se trata solo de traer un fútbol más ofensivo, sino de implementar un fútbol con criterio, donde prevalezca el control del balón", aseguró el técnico al presentarse frente a la prensa venezolana.


Ahora, la duda pasa por los asuntos defensivos con los que tuvo que lidiar, en los equipos que condujo previamente.


Salvo algunas distracciones, durante la era Dudamel, la Vinotinto mostró oficio en el trabajo sin pelota y capacidad de resguardo.


Queda la incógnita de cuan influyente puede ser Peseiro en la faceta defensiva.


Además de los servicios del técnico lusitano, ¿Cómo se paga el proceso hacia Catar?


De la misma forma como se viene pagando la selección. Con dinero que proviene del poder ejecutivo. No desde la empresa privada, como se ventiló hace unos días. El sponsor de la federación es el gobierno y desde ahí, principalmente, que haya llegado Peseiro, el nuevo director del combinado nacional, que tiene talento y potencial para pelear por un lugar en Catar. Un plantel probado, que también sabe que si la dirigencia no acompaña con coherencia, no habrá como alcanzar el objetivo, porque los partidos se juegan desde afuera.


Ya está, llegó el DT. Los jugadores están con ganas. Esperaban la designación. Saben que Peseiro es un tipo internacionalmente conocido y de fútbol, e irán a dejarlo todo, como sabemos harán. Ahora no hay tiempo que perder. Las demás selecciones siguen caminando.


Al jugador le toca mantenerse en forma. Al entrenador, familiarizarse y meterse en el universo #FutVe, para darle continuidad al natural proceso y dejar su impronta. "Vengo porque hay condiciones [...] Hay una buena base que dejó Dudamel, pero tengo mis ideas de trabajo ", declaró el portugués en Caracas.


Así como tendrá que reunirse con los capitanes, para romper el hielo y desenredar cualquier telaraña.


El técnico asumirá junto a un asistente, un preparador físico, un preparador de arqueros y un analista. A ellos se les sumarán cuatro entrenadores venezolanos, para la asesoría y el seguimiento local.


Mientras tanto, en FVF, todo sigue igual. Con sus internas. Y, lamentablemente, siguen quedando fuera de lugar, por sus informalidades, por las incoherencias en la designación del nuevo seleccionador y hasta por la indiferencia.

Temas que tendrán que resolver puertas adentro.


Eso sí, el ente federativo, como un todo, se debe a una prioridad: Brindarle las herramientas que requieran los jugadores y el entrenador, para que Catar no se vea lejos. Para eso, no hay excusa. No podemos comenzar perdiendo.


El que no vaya de la mano, estaría jugando en contra.

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